12 horas en la gran manzana



 

Primeras impresiones

Nueva York un destino soñado por todos, la ciudad que nunca duerme nos abría sus puertas aunque por poco tiempo, pero lo suficiente para poder experimentar todo tipo de sensaciones y quedarnos maravillados con esta gran ciudad. 

En mi caso, (soy Sergio), era la primera vez que cruzaba el charco y tenía una mezcla de ilusión y nervios. Pensar que iba a estar tantas horas sentado me agobiaba un poco pero al final el viaje se me hizo bastante corto. No sólo me inquietaban las horas de vuelo, sino también lo que viene al aterrizar, el control de seguridad, el momento de pasar por aduanas en el aeropuerto neoyorkino. 

César, en cambio, estaba mucho más tranquilo y es que aunque fuera la primera vez que iba a pasear por Nueva York, era la decimotercera que cogía un vuelo para cruzar el charco (está más que acostumbrado).

Después de casi 8 horas de vuelo, por fin el piloto anuncia por megafonía que estamos  llegando a Nueva York, en ese momento algo dentro de mi despertó, miré a Cesar y los dos dijimos: ¨¡por fin estamos aquí, en Nueva York!¨.

Rumbo a la gran manzana: la ciudad que nunca duerme

Lo primero que hicimos al aterrizar fue pasar por aduanas. Aunque nosotros estábamos libres de todo pecado, es un momento que siempre impone y es que nunca sabes con qué pie se habrá levantado el policía de turno. Esperamos casi una hora de fila y, efectivamente, el policía  que nos tocó se debió haber levantado ese día con el izquierdo porque estaba bastante serio. No paran de mirarte, controlan tu pasaporte, te hacen una foto, te escasean las huellas dactilares y te hacen varias preguntas sobre tu viaje. Después de todo eso,  nos puso el sello en el pasaporte y nos dijo: “you’ve been accepted”. Ahora sí, ya estábamos oficialmente en Nueva York. Después de recoger nuestras mochilas, nos dimos toda la prisa posible para aprovechar cada minuto. La opción más económica (unos 8 $) para ir del aeropuerto JFK a Manhattan es tomar el Air Train hasta la estación de Jamaica y ahí coger el metro (como buenos mochileros, eso fue lo que hicimos).

Ponemos rumbo hacia la gran manzana, exactamente hacia la estación de metro en 5th Avenue. Al llegar, todas las expectativas que teníamos de esta ciudad se habían cumplido, un sueño hecho realidad, pasear por todas esas avenidas, rodeados de inmensos rascacielos, el Rockefeller Center, el Empire State Building, la torre Trump… 


 

 

 

 

 





Es una ciudad que te atrapa, realmente lo que se dice es verdad, nunca duerme. Miles de personas esperan en los semáforos, cruzan los pasos de cebra, nadie se para, está en continuo movimiento. Llegamos a Times Square y fue como entrar en una película, los carteles luminosos por todas partes y de todos los tamaños, el ruido de los coches, la cantidad de gente que había… es algo incomparable, no habíamos visto nunca algo así.

La mejor hamburguesa de nuestra vida y una amarga despedida

Comimos a las 18 de la tarde, en una hamburguesería de la Grand Central Terminal que nos habían recomendado: ¨Shake Shack¨. No sabemos si fue por el hambre que teníamos o porque realmente están muy ricas, el caso es que esa hamburguesa nos supo a gloria bendita. De hecho, hasta la Coca-Cola que nos pedimos (gigante, por cierto) nos supo mucho más rica de lo normal, hasta tal punto que los dos la bautizamos como la Coca-Cola más rica de nuestra vida. Shake Shack es una cadena así que hay varias repartidas por la ciudad. Ya sabéis que los americanos siempre hacen todo a lo grande y la estación de trenes de NYC no podía ser menos; era incontable el número de personas que pasaban por delante de nosotros cada minuto y siempre bajo la sombra de una enorme bandera de los EE.UU.

Nos despedimos de esta ciudad poniendo rumbo a nuestro siguiente destino que, como ya sabéis, es Ciudad de Mexico. Doce horas dan para muy poco en Nueva York tenemos pendiente volver a visitarla y recorrer con mucho más tiempo esta gran ciudad. En tan pocas horas nos sorprendió de esa manera que estamos deseando saber lo que podemos experimentar en más tiempo.

Por cierto, si tenéis pasaporte español y viajas a cualquier parte de los EE.UU, no olvides sacar tu ESTA (Electronic System for Travel Authorization).


Bye Bye New York

Nos dejas tu comentario? ツ

About The Author

Close