El reto

La comida mexicana es famosa en el mundo por lo picante que es. Desde que llegamos a este  país nos propusimos encontrar la más picante. Cesar abandonó el reto, pero Sergio continuó hasta encontrarla.

Y es que, ¿cómo no íbamos a ir en busca de la comida mas picante en un país donde hay mas de 100 tipos diferentes de chiles, donde comer picante es casi una obligación?. En nuestra búsqueda, tuvimos la posibilidad de hablar y conocer a gente que nos lo confirmaba: además de comer picante por gusto, aquí se ha convertido en una cuestión socio-cultural. Eso nos dijeron cocineros de restaurantes y de puestos de la calle. Decían también que además de ser algo indispensable en su dieta, es una muestra de lo mexicano que uno es, un indicativo de si saben comer o no. Nos llegaron a decir que es una forma de medir la hombría de los mexicanos, para comprobar quién es más fuerte, quién tolera mejor el picante… Aquí hay quien dice que si la comida no tiene chile, no sabe a nada.

Por todo esto y como una forma más de integrarnos en su cultura, nos propusimos este reto.

 

Primer intento ; CDMX

Desde que llegamos, hemos tenido la posibilidad de conocer y viajar con muchas personas mexicanas y de comer todo tipo de platillos picantes. Sergio decía desde el primer día que toleraba muy bien el picante y que le gustaba mucho, pero nuestros amigos no nos creían y no podían creer que un europeo, un güerito, como nos llaman aquí, pudiese aguantar el picante.

La primera cosa picante que se puede encontrar aquí está a tiro de piedra, en muchos puestos ambulantes en los que venden cortezas o patatas fritas empapadas en salsa Valentina. La verdad que está picoso, como dicen aquí, pero es un picante rico, nada que no se pueda soportar. 

En todos los restaurantes y puestos de la calle, uno tiene la posibilidad de añadir a la comida muchos tipos de salsas, muchas de ellas picantes. Desde algunas hechas con chiles muy poco picantes hasta otras hechas con habanero, uno de los chiles más picantes. 

La segunda vez que lo intentamos fue en Ciudad de México, cerca del Museo Soumaya: las mejores gorditas que nos hemos comido durante nuestro viaje. Sergio no dejaba de añadir salsa roja y los cocineros nos avisaban de lo picante que era y no daban crédito a lo que veían. 

Seguimos buscando y ya con cada comida o cena pedíamos las salsas más picantes que tuviesen. Pero nada, no había manera de que Sergio se enchilase. 

Muchos mexicanos dicen que el picante, el chile en especial, hace llorar e irrita el estómago. Cesar lo consiguió: sufrió las consecuencias del amado picante, pero Sergio seguía sin enchilarse.



 

 

Segundo intento: Guadalajara y sus aguachiles

En Guadalajara, estado de Jalisco, pensamos que habíamos encontrado la comida más picante de México. Fuimos a Camarelo, famoso por sus aguachiles y por la capacidad que tiene el cocinero de hacer sufrir a la gente con el picante. El aguachile es un plato típico, muy parecido a un ceviche. Consiste en pescado macerado en limón y diferentes picantes. 

Pedimos un aguachile de gamba. Éste plato lo suelen clasificar por niveles en función de lo picante que es: el nivel 10 es el más picante y el 1, como os podéis imaginar, el que menos. Los camareros no se fiaban de la capacidad de Sergio para aguantar el picante y no nos dejaron probar un nivel 10. La verdad que a Sergio se le veía también algo asustado, sobretodo por lo que pudiese pasar un vez lo hubiera digerido. Y es que ya se sabe: si pica cuando entra, cuando sale todavía más.

 Nivel 4 y 10

El nivel 4 fue un juego de niños. Sergio se acabó todo el plato, se bebió él liquido y fue a por el siguiente.

Volvimos a Camarelo, ésta vez ya seguros de que íbamos a pedir el nivel 10 porque todos queríamos que Sergio lo pasase mal con el picante de una vez por todas, y dejase de repetir que nada le picaba y que le decepcionaba lo poco picante que era todo. 

Nos dijeron que si el nivel 4 no le había picado era porque ese día el cocinero era otro, no el temido, y había tenido piedad. Ese parecía ser el día, todo pintaba bien: estaba el cocinero temido, nos dejaban pedir el aguachile 10, y Sergio se veía con ganas de enfrentarse al plato. Así que lo pedimos.

 ¿Os podéis imaginar lo que paso?

Pues contra todo pronostico, se lo termino, se bebió el liquido y se comió una tortilla de maíz con salsa picante por si no había sido suficiente. No conseguimos que se enchilase. Salieron los cocineros a felicitarle y nos dijeron que fuésemos al médico para ver si tenia algún problema en las papilas gustativas. Nadie daba crédito pero tuvimos que seguir con nuestra búsqueda. Eso sí, por la noche, Sergio se encontró fatal, con acidez y dolor de tripa. Pero ni lagrimas, ni dolor de oídos.

Tercer y ultimo intento: ¿Lo conseguiremos?

 

Amanecimos en la Riviera Nayarit, en San Francisco, San Pancho para los mexicanos. Un pueblo hippie a orillas del Pacifico. Nos sentamos en una terraza mirando al mar, nos pedimos dos cervezas y empezamos a hablar con los camareros. Les contamos nuestro reto y el problema de Sergio y nos aseguraron que ahí lo conseguiríamos, Sergio se enchilaría.

Le sirvieron un aguachile negro de gamba, aseguraron que era el más picante que tenían y que no lo aguantaría. Como todo lo anterior, se lo comió, se bebió el liquido y hasta le puso mas picante, pero nada, no lo conseguimos. 

Tuvimos que recurrir al chile habanero. Ante situaciones desesperadas, medidas desesperadas. Le pusieron un chile habanero con dos trozos de limón y sal. Los camareros se quedaron a ver el espectáculo. Pasaban por detrás de Sergio y le animaban y le aseguraban que eso si le enchilaría. 

Después del primer mordisco notó algo picante pero controlado. A partir del segundo mordisco la cosa se empezó a complicar, y bastante. Oídos taponados, ojos vidriosos, no sentía la lengua, los labios le ardían… Apareció el camarero con un vaso con mucho hielo, Sergio metió la lengua y a esperó a que bajase todo el picante. No se lo terminó. 

Por la noche también fue divertido: mucho dolor de tripa y el resto de detalles, mejor no contarlos. 

Como consejo, os recomendamos que lo probéis todo y que no tengáis miedo al picante, con una buena cerveza se cura todo!!

 

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